La receta de la oblea es muy sencilla: agua y una mezcla de
harinas diferentes de trigo. Una de ellas, que es rica en gluten, es la que le
confiere su textura acorchada.
Tras obtener la masa, se extiende y se calienta entre dos
planchas a 170º, lo que facilita la evaporación de los residuos líquidos. De
este modo, se obtienen láminas delgadas de pan seco que son apiladas y
humedecidas.
Finalmente, las obleas se cortan con un cortamasas.
(BLOG TALLITA Y LAS CLASES DE RELIGIÓN).